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Guía de Participantes

1. Laboratorios de Innovación Social

1.1. ¿Qué es un laboratorio de Innovación Social y por qué son necesarios?

1.2. ¿Cuándo es relevante organizar un laboratorio?

1.3. Valores Transversales

1.4. Conceptos principales

2. Promotores y colaboradores - ¿Cómo organizar un Laboratorio?

2.1. Puesta en marcha del Laboratorio

2.2. Desarrollo de los Laboratorios

2.2.1. Documentar lo que ocurre en los Laboratorios

2.2.2. Sesiones de trabajo

2.3. Metodología para la dinamización y realización de los Laboratorios

2.3.1. Enfoque Design Thinking

2.3.2. Mapa de empatía

2.3.3. Entrevista cualitativa

2.3.4. Mapa de Stakeholders

2.3.5. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?

2.3.6. Checklist de lectura crítica

2.3.7. Brainstorming - Lluvia de ideas

2.4. Actividades paralelas

2.5. Presentación y publicación de resultados

2.6 Difusión

3. Herramientas digitales para el desarrollo de Laboratorios

3.1. Trabajo colaborativo y comunicación de equipo

3.2. Diseño

3.3. Videoconferencias

3.4. Difusión

4. Ejemplos de canvas de trabajo

2. Promotores y colaboradores
¿Cómo organizar un Laboratorio?

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2.1. Puesta en marcha del laboratorio

 

A partir de la conformación y lanzamiento de los laboratorios, cada laboratorio, de manera autónoma, decidirá la periodicidad y duración de las reuniones en función de la disponibilidad de los participantes y las necesidades del entorno, realizando un calendario aproximado de fechas clave. En estas fechas, promotores y colaboradores que forman el laboratorio desarrollarán los proyectos seleccionados.

Si el laboratorio forma parte de una convocatoria de laboratorios, la institución organizadora u otros mentores o asesores externos podrán aportar su conocimiento experto, asesorando y guiando al laboratorio cuando éste lo necesite y/o lo pida. Se recomienda, en este caso, que la institución organizadora realice un seguimiento periódico de los laboratorios, a través de sus promotores, para detectar estas necesidades. Asimismo, en aquellos procesos en los que hay una coordinación por parte de la institución organizadora, ésta suministrará, si es posible, el espacio digital para el desarrollo de la actividad de cada laboratorio.

De esta manera, proporcionado o no por las instituciones organizadoras, cada laboratorio deberá tener su propio espacio digital donde desenvolver su trabajo, lo que debería incluir:

  • Un medio de comunicación para comunicación rápida: por ejemplo, un programa de mensajería instantánea como Telegram.

  • Una lista de distribución con los correos electrónicos de los participantes, para el envío de documentación y contacto con la institución organizadora.

  • Un calendario compartido para establecer las fechas clave del proceso en su conjunto y de las reuniones del laboratorio.

  • Una plataforma o software digital para las reuniones virtuales mediante videoconferencia (ver herramientas digitales referenciadas en el apartado correspondiente más abajo).

  • Un espacio web y/o de alojamiento de documentos en la nube, donde podrá subir y compartir documentación y archivos que ayuden al desarrollo del proceso, así como ir documentando todo el trabajo del laboratorio.

Las herramientas digitales escogidas para trabajar digitalmente serán elegidas por los propios miembros del laboratorio. En la sección de herramientas proponemos algunas, pero dado que el ecosistema digital está en continua transformación, puede usarse la herramienta que se prefiera.

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2.2. Desarrollo de los Laboratorios
 

Los laboratorios son equipos de trabajo, basados en metodologías conversacionales y dinámicas grupales, que trabajan durante un tiempo determinado para resolver un problema concreto mediante una solución innovadora, construida y co-diseñada de forma colaborativa.

A lo largo de las sesiones de trabajo, los participantes en un laboratorio intercambian opiniones y experiencias en torno a los retos planteados con la idea de construir un prototipo o propuesta que dé solución al reto. Los laboratorios tienen plena autonomía, como se ha dicho, para la periodicidad de estas reuniones de trabajo.

Se propone la celebración de un mínimo de tres sesiones distribuidas en tres semanas, pero cada laboratorio marca sus propios ritmos y fechas, autogestionando su tiempo, así como la forma de reunión de sus miembros. También se recomienda que las reuniones grupales (en principio, privadas, aunque también pueden hacerse de manera pública) se complementen con un diálogo público en alguna plataforma de comunicación grupal, al estilo de los foros, o red social.

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2.2.1. Documentar lo que sucede en los laboratorios

Documentar es mantener un registro lo más fidedigno y representativo posible de unos hechos que ocurren entre nuestros ojos, lo que puede llegar a ser todo un arte, a la par que también un reto. Es fundamental documentar todo el proceso, no solo la parte final de resultados. Es la mejor manera de saber qué está ocurriendo en el laboratorio y cómo está transcurriendo el proceso de elaboración de propuestas. Documentar es la mejor forma de generar aprendizajes para el propio grupo y para los otros, que sin haber participado en el mismo, puedan obtener enseñanzas valiosas.

Hay que documentar el proceso con todo aquello que pueda interesar a una persona ajena que no conozca lo que está ocurriendo en el laboratorio. Emplea los formatos que quieras, no sólo texto, también imágenes, fotografías, vídeos, dibujos, etc.

 

Toda esta información debe alojarse en el espacio web del laboratorio dedicado a tal efecto, para que esté disponible de manera pública.

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2.2.2. Sesiones de Trabajo

Para el desarrollo de los proyectos en los laboratorios se recomienda una temporalización mínima de tres sesiones de trabajo. En nuestro diseño nos inspiramos en un modelo de trabajo inspirado en el Design Thinking, como se apunta más abajo.

1. Toma de contacto. Se lleva a cabo la presentación de los miembros y se introducen las temáticas a trabajar, incluyendo una parte para la detección de necesidades e identificación de las principales variables que forman parte del reto o problema, detección de los principales agentes implicados en él.

a) Fase de presentación de los miembros del laboratorio: nombre, colectivo, intereses, motivos de asistencia.

b) Fase de empatía: describir las necesidades y/o problemas que se podrían solucionar dando respuesta al reto; definir el mapa de personas interesadas potenciales. Metodologías y dinámicas propuestas para esta fase: Mapa de empatía, entrevista cualitativa, mapa de stakeholders.

c) Fase de definición del problema: clarificar, concretar y consensuar el problema a abordar. Metodología propuesta: checklist de lectura crítica.​

 

2. Diseño de la propuesta (prototipo), lo que implica debatir, reflexionar y plantear los distintos aspectos que engloba la problemática o reto tratado.

a) Fase de idear: tras un breve resumen de la sesión anterior, se proponen ideas que puedan dar soluciones al reto planteado, mediante una dinámica de brainstorming o lluvia de ideas; se selecciona una propuesta grupal: puede ser una que se haya planteado, una mezcla de varias ideas o una nueva generada a partir de las demás.

b) Fase de prototipar: definiendo, en un modelo canva, por ejemplo, los siguientes campos:

I. Necesidades que resuelve.

II. Representación visual a través de esquemas, mapas mentales, imágenes o dibujos. ¡Usa tu imaginación!

III. Descripción amplia de la propuesta.

IV. Recursos necesarios (humanos, materiales, financieros, tecnológicos), realizando una estimación del coste financiero.

V. Instituciones responsables de promover el proyecto.

VI. Otros actores implicados y en qué sentido.

VII. Cronograma de implementación.

VIII. Impacto esperado: ¿qué resultados esperamos?

IX. ¿Qué hemos aprendido?

X. ¿Es replicable en otros sitio o áreas? Esto es, ¿se podría aplicar en otros lugares?

XI. Formas de difusión del proyecto/propuesta.

XII. Líneas para la continuidad del laboratorio.

3. Conclusiones: redacción de la propuesta y preparación de la presentación pública de resultados.

Al término de cada sesión, recuerda documentar todo el proceso y decidir cuándo y dónde se realizará la siguiente reunión de trabajo.

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2.3. Metodologías para la dinamización y realización de Laboratorios

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2.3.1. Enfoque Design Thinking

“El Design Thinking es la búsqueda de un equilibrio mágico entre los negocios y el arte, la estructura y el caos, la intuición y la lógica, el concepto y la ejecución, el espíritu lúdico y la formalidad, y el control y la libertad.”

 

Idris Mootee - Design Thinking para Innovación Estratégica

Este modelo de trabajo se inspira en el Design Thinking o Pensamiento de Diseño, que es una metodología para la resolución de problemas aplicable a cualquier ámbito que requiera un enfoque creativo. La metodología permite trabajar en equipo para desarrollar innovaciones de manera abierta y colaborativa. Persigue estimular la cooperación y la creatividad rompiendo con ideas preconcebidas con el fin de generar opciones innovadoras para abordar problemas o mejorar situaciones. El objetivo principal es generar soluciones para cualquier tipo de problema detectado, usando para ello la creatividad de una manera innovadora, a la manera en la que suelen trabajar los diseñadores. Es una metodología centrada en el usuario y orientada a la acción. De esta forma, se crean soluciones innovadoras para problemas específicos en muy poco tiempo.

El Design Thinking aplica muchas ideas del propio proceso científico, insistiendo en determinados valores:

  • Diseño centrado en las personas: valor de la empatía.

  • Experimentación y prototipado: se trata de una parte integral del proceso de innovación. Se prototipa para aprender y pensar.

  • Orientado a la acción.

  • Muéstralo, no lo digas: genera experiencias, cuenta historias, sé visual (Visual Thinking).

  • Trabaja de forma iterativa: ciclo tras ciclo llegamos a una mejor solución.

El Design Thinking se estructura en cinco fases sobre las cuales podemos volver en cualquier punto del proceso.​

  1. Empatizar con el otro: Se pretende descubrir las necesidades y los elementos que son más importantes para la persona para la que se diseña. En esta primera fase hay que aproximarse al otro, comprender sus necesidades, sus preferencias y recabar información. No solo nos debemos fijar en la información que es común a todo el colectivo, sino que debemos prestar especial atención a aquellas pistas que por inusuales, sorprendentes, creativas o interesantes puedan proporcionar ideas para proponer un diseño eficaz e innovador. Puede hacerse de diversas maneras, mediante observación, participación u observación y escucha. En esta fase básicamente se trata de aprender de aquel para el que diseñas y de comprenderlo. Es importante para ello no llevar ideas preconcebidas o anticipar soluciones. Si el que diseña es también un potencial beneficiario del reto que afronta, debe distanciarse en esta fase de sus propios intereses y percepciones. Para ello un primer paso que hay que dar es determinar para quién estamos diseñando una solución. Partiendo del reto, debemos reflexionar y concretar a qué colectivo específico nos dirigimos. Si el reto o problema que abordamos está destinado a un público muy amplio es posible que las soluciones a las que lleguemos no sean tan efectivas.

  2. Definir el problema: Se busca clarificar y concretar el problema que vamos a abordar de manera que sea significativo y podamos diseñar soluciones viables. La definición del problema es fundamental para que el proceso de diseño tenga éxito. Tras empatizar con el público objetivo del problema a resolver, se hace preciso redefinir ese reto inicial o definir como tal el problema específico para el que vamos a encontrar soluciones. Hay que determinar qué necesidades tiene nuestro usuario, profundizando a partir de toda la información recogida; qué percepciones o intuiciones podemos extraer del contacto con el usuario; y qué ideas se podrían extraer tras la fase de empatía.

  3. Idear posibles soluciones: Generar ideas, desde las más atrevidas a las más modestas, de modo que podamos generar soluciones innovadoras y eficaces.

  4. Prototipar modelos tangibles con las soluciones: Se diseña una solución y se lleva a cabo de manera tangible. No se trata de presentar la idea del proyecto de forma oral, sino con un artefacto, digital o físico dependiendo el tipo de propuesta que se formule. Prototipar nos ayuda a pensar como creadores y a comunicar con nuestro cliente o usuario. Además en un método más barato para optimizar un producto o un proceso a través de aproximaciones progresivas a una solución satisfactoria mediante un procedimiento de fallo y error. Recomiendo la lectura de este artículo sobre la cultura del prototipado.

  5. Evaluar los prototipos: La evaluación no tiene como resultado una calificación sino un aprendizaje. Se trata de mostrar y confrontar con el usuario para aprender de él y generar un prototipo cada vez mejor.

Puedes ampliar esta información en una serie de artículo publicados por Esteban Romero.

Guía - Colaboradores
Guía - Colaboradores 2.2.1
Guía - Colaboradores 2.2
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Guía - Colaboradores 2.2.2
Guía - Colaboradores 2.3
Guía - Colaboradores 2.3.1
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